En el sin sentido
luego del desierto y la sal
un espíritu altiplánico se enredo en mi cabello
desde las alturas se vino conmigo
se cobijó en mi pelo
y me hizo trenzas a escondidas.
Zurcía también deseos
y se encomendaba a los dioses para encontrar camino
se enredó en mis sábanas, en mis sueños
y comidas
se apoderó de mi voz
y latía con fuerza su espíritu guerrero,
entre salto y salto me dejé llevar
por sus locuras sin límite de circense saltimbanqui
Siento a veces que aún habita en mí su espíritu,
pero creo que está en profunda agonía.
OFELIA.
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